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jueves, 31 de octubre de 2013

Poesía en el aula

A lo largo de esta semana, en el blog hemos tratado temas como la narrativa, la escritura libre y creativa y el teatro en el aula. Pero, he considerado conveniente dedicar una de nuestras publicaciones a la poesía, pues esta expresión artística por medio del verso posee la misma relevancia que el resto de temas tratados en entradas anteriores.

La lectura y producción de textos poéticos proporciona a los alumnos el desarrollo del pensamiento creativo y el tratamiento de diversos modos de expresión. Además, permite imaginar diversas realidades, incluso aquellas más alejadas de la propia forma de vida, y mejora la capacidad de uso del lenguaje, pues es un género de discurso libre que enriquece el léxico. 

Asimismo, la poesía nos facilita alcanzar saberes de forma especial, pues no proporciona conocimientos de forma teórica, sino desde la sensibilidad de formar parte de ella, a través de aquellos sentimientos que expone el autor en cada estrofa. La lectura de poesía pringa al receptor en el mundo ficticio de la misma, para que analice y fabrique su sentido y para que se infecte de la sensación que el escritor intenta comunicar.

Además, la poesía introduce en la destreza estética, enlazando la belleza con la lengua y, teniendo como soporte la creación del sentido. Por ese motivo, los poemas deben ser la respuesta de un proceso educativo vivo y emprendedor, donde el alumno, bien como lector, bien como escritor, manifieste sensibilidad y sentimiento.

Pero, ¿cómo podemos trabajar la poesía en el aula? ¡Os propongo algunas ideas! Espero recibir comentarios con muchas otras.

- Haz ver que la poesía puede ser divertida, triste, tonta…
- Recita todos los días una poesía, con temáticas y estilos diferentes. 
- Propón a los alumnos que ilustren poemas trabajados en clase. 
- Haz juegos de rimas y ritmo, por ejemplo, escuchando música.
- Propón a los alumnos que realicen poemas libres de temática cercana, por ejemplo, descripciones propias.
-Enseña figuras de habla con símiles y metáforas.
-Motiva a los niños a que expresen sus sentimientos mediante la escritura de poemas.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Práctica BLIJ: “El rumor de los clásicos. Historias que fueron escritas para ser contadas”



El artículo “El rumor de los clásicos. Historias que fueron escritas para ser contadas”, escrito por Gabriel Janer Manila nos explica que la oralidad de los cuentos clásicos juega un papel realmente importante.

Las grandes obras literarias empezaron siendo contadas por sus propios creadores y en ellas se reflejaba la realidad de cada momento, ya sean las características de la época que se vivía o el reflejo psicológico de su autor, es decir, sus alegrías, preocupaciones, miedos…pero estas eran obras inacabadas al surgir en pueblos e ir transmitiéndose de forma oral de generación en generación, con lo que podían ser modificadas, rehaciéndose continuamente en torno a los acontecimientos que las envolvían.
A continuación, destacar que a la oralidad, es un modo de transmisión de conocimientos a través de acciones muy diversas que engloban la voz, la mirada o los gestos entre otros, las cuales envuelven al relato en una identidad propia cada vez que se recita, activando la imaginación del o los receptores. Cabe destacar por ello que estas historias fueron escritas para crear una identidad común, para disfrutarlas en sociedad, y no practicarlas como en la actualidad: sólo ante un libro y en silencio.
Añadir que el objetivo de estos cuentos, el cual es evadirnos de la realidad y adentrarnos en un mundo imaginario de fantasía, al cual sólo se puede llegar con un ejercicio de abstracción que muchos adultos ya no poseen. Es decir, se busca crear situaciones ficticias y que en cierto modo recuperemos el niño que fuimos junto con ese mundo que anhelamos, lleno de aventuras y de grandes descubrimientos, una serie de locuras que nos hacen sentirnos un poco más vivos, al contrario que en la vida adulta, que todo se vuelve más monótono, más aburrido y los problemas aumentan. No debemos olvidar que en estos clásicos prevalece la idea del niño inocente, inocencia gracias a la cual puede disolver las barreras de lo real y los límites, hacer del mundo un lugar más sencillo.
Finalmente a todo ello se unen las voces interiores que cada personaje o situación evocan en el lector, las cuales contribuyen a construir un sentido propio en cada uno de nosotros, transportándonos en el espacio-tiempo a lugares que sólo existen en nuestra imaginación.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

¡Lee y haz que lean!

Tiene algo de chispa que en estas últimas semanas,  nos alarmemos y nos llevemos las manos a la cabeza cuando oíamos comentarios acerca del bajo porcentaje de niños de diferentes edades, que prefiere antes dirigir cochecitos y naves espaciales con su Xbox o con la nueva Play Station que coger un libro y nutrirse de todas sus historias, relatos y experiencias. Es entonces, indignados con dichos datos, cuando buscamos culpables o las causas de dicha situación hasta debajo de las piedras, sin darnos cuenta que hasta nosotros mismos, futuros  maestros, apenas leemos más de 4 o 6 libros a lo largo del año y tirando por lo alto.

Si somos nosotros quienes hemos de fomentar la lectura en niños de entre 6 y 12 años, debemos ponernos manos a la obra, enriquecernos con todo lo que un libro, un periódico, un artículo, etc. nos puede ofrecer.  Ya que, como tanto repetimos, lo más importante es predicar con el ejemplo.

Con el fomento de la lectura no sólo conseguiremos mejorar en nuestros alumnos las habilidades de lectoescritura o comprensión, si no que leer, aporta una serie de beneficios extraordinarios y que muchas
veces no somos ni conscientes de ellos. Por ejemplo, leer a menudo favorece a la ejercitación del cerebro puesto que al tratarse de una tarea de mayor complejidad, se fortalecen y se crean nuevas conexiones cerebrales. Con la lectura se mejora y aumenta la capacidad de concentración a medida que el niño incrementa su frecuencia lectora que a su vez, favorece el desarrollo de habilidades lingüísticas puesto que se aprende nuevo vocabulario, expresiones, palabras… así como su correcta utilización y, consecuentemente, se aumenta  la capacidad de retención y entendimiento de los textos, sea cual sea la materia al que pertenezcan. Así, la lectura además de fomentar la imaginación en los niños, favorece al desarrollo de la empatía ya que, continuamente, son conscientes de múltiples situaciones y aspectos cotidianos que los pequeños lectores podrán extrapolar a su día a día.


Así pues, tras comentar muchas de las ventajas que “abrir un libro” nos puede aportar, creo que hemos de ser consecuentes con lo que pensamos, criticamos y defendemos acerca de la importancia de la lectura en todo el proceso educativo. Y aparte de servir como figura de referencia, deberemos motivar a nuestros alumnos a adquirir por sí mismos dicho hábito lector y ayudarles a que supriman de sus mentes experiencias desafortunadas anteriores, y así, transmitirles el placer por la lectura.


Porque, en mi más sincera opinión, que un alumno sin recurso económico alguno y cuya principal actividad  es la mendicidad, te pida prestado  un libro entre sonrisas con el fin de leérselo a sus hermanos pequeños, es un logro inigualable.   


Yaiza Alzallú Catalán